Omaha Poker - Aprender o Mejorar tu juego de Omaha Poker

Texas Holdem contra Omaha Poker

El Omaha y el Texas Holdem tienen similitudes, pero también muestran diferencias fundamentales cuando se trata de la estrategia para ganar. La comprensión de estas diferencias puede hacer que sepamos hacer mejores elecciones y aprendamos a reconocer nuestras fuerzas como jugadores de póker.

Si lo que quieres es ganar, el Holdem requiere más variación y asumir más riesgos. Ganar al Holdem tiene que ver con hacer explotar los márgenes mínimos, y más aún: con crearlos. La habilidad para jugar al Holdem aparece en el juego cuando se convierten márgenes de 55/45 en otros de 60/40. Obviamente eso es algo bueno y provechoso, pero de la misma forma requiere mucho tiempo conseguir que estos márgenes se acumulen. Los grandes jugadores de Holdem localizan cinco centavos, diez centavos y dólares de valor mano tras mano: consiguiendo cartas gratis, protegiendo (o no) las ciegas, con apuestas de valor, marcándose faroles, etc. Lo mejores jugadores no dependen de jugadas como mostrar un AK contra un KQ en un tablero de KJ742. Mostrar la mejor mano es la piedra angular del triunfo, pero es sólo la punta del iceberg.

Omaha tiene bastantes diferencias. Para los jugadores muy buenos, los márgenes suelen ser enormes. En Texas Holdem, contra jugadores malos, un buen jugador puede jugar muchas más manos. Éste no es el caso del Omaha. Mientras que los 76 pueden ser en ocasiones jugables en el Holdem, 9164 nunca es jugable en Omaha High Low (a no ser, quizás, que se meta una ficha más en una ciega pequeña de dos fichas), independientemente de lo pésimos que sean tus contrincantes. Mientras que el rápido Holdem depende totalmente de la aplicación de diminutos márgenes una y otra vez, el pausado Omaha tiene más que ver con saber esperar a las raras ocasiones en que se da una enorme ventaja. Estos casos se dan porque la mayor parte de los jugadores no “cogen” que cuando el Omaha se juega bien, tiene muy poco de juego de azar, con menos manos jugables que el Holdem; especialmente “manos jugables por hora”. Las partidas perdedoras del Omaha suelen deberse a las matemáticas simples. Un bote tiene tantas fichas en él, y tú tienes tantas oportunidades de conseguir una mano ganadora. O estás consiguiendo el precio justo, o el precio equivocado, o el precio más que justo.

Por lo general, los jugadores que ganan al Omaha consiguen más dinero por hora (con menos variaciones) que sus igualmente habilidosos camaradas del Holdem. Esto sucede a pesar de que en el Holdem se jugan más manos, simplemente porque la mayor parte de los jugadores de Omaha juegan mucho peor que el jugador medio de Holdem. Si un mal jugador se está llevando el 40/60 como lo peor en el Holdem muchas veces, esa persona está llevándose lo peor menos veces que jugando contra contrincantes de Omaha; pero en este caso, es más probable que lo peor sea 10/90.

Puede que tu temperamento personal sea más adecuado para un juego o para el otro, pero eso no sgnifica que uno sea “mejor” que el otro. Mientras que el Omaha supone dinero más fácil, hoy día el Texas Hold´em ofrece una varieda mucho más amplia de oporunidades para ganar. Los torneos de Omaha están aún poblados de jugadores muy malos, pero eso se ve sobrepasado simplemente por el número de torneos de Holdem y la cantidad mucho mayor de gente que participa en ellos. Márgenes más pequeños en más evento con más jugadores nos lleva sencillamente a la diferencia básica entre ambos juegos: llegas a aplicar una ventaja pequeña muchas más veces para apuestas más grandes. Actualmente es más importante tener presupuesto de sobra que hace años. Si puedes permitirte apostar $990 cada cinco segundos para ganar $1000, pronto tendrás muchísimo dinero; pero si sólo tienes $640 a tu nombre, ni siquiera podrás jugar, y menos aún jugar con la esperanza de no arruinarte por tu mala suerte. Si eres jugador de Holdem, especialmente si participas en torneos, mantén tu pólvora seca... Cuida tu presupuesto con amor.

El beneficio tiene muchas caras, y tienes que ser capaz de reconocerlo.