¿Por qué jugar al Omaha?
¿Que por qué jugar al Omaha? Para ser francos, en los límites más bajos es fácil ganar al Omaha si realmente tienes intención de ganar; porque la mayoría de los jugadores de Omaha juegan muy mal, mucho peor que al Holdem.
En cierta manera, Omaha es matemáticamente muy simple. Si sólo juegas buenas manos de comienzo y tus contrincantes están dispuestos a jugar casi todas las manos, y no les importa si juegan por una apuesta o por cuatro, pronto las matemáticas trabajarán a tu favor. Omaha es la mejor manera de hacer dinero, especialmente si tienes una cuenta con poco presupuesto. El Omaha $3/6 sólo requiere aproximadamente la mitad del presupuesto necesario para el $3/6 Holdem, pero el ritmo de ganacias por hora suele ser mayor.
Los malos jugadores no tienen prácticamente ninguna oportunidad de ganar al Omaha si juegan durante un periodo de tiempo significativo; pero pueden conseguir buenos botes y tener rachas ganadoras. Esto también sucede en el Holdem pero a mucha menor escala, porque los bordes del Holdem suelen ser normalmente pequeños en partidas sueltas. Los malos jugadores de Holdem pueden “aprender” juntos y conseguir las odds del bote en sus empates, así que tampoco estarían jugando tan mal. Por otra parte, esto no puede ocurrir en el Omaha, donde muy a menudo cinco jugadores sufren un empate frío como una piedra, mientras que dos jugadores tienen todas las bazas entre ellos (por ejemplo, en el turn la mejor jugada de color y el top set (trio más alto) son las únicas manos vivas (manos con posibilidades de ganar), mientras que los otros cinco jugadores, que tienen dos parejas y escaleras mínimas, tendrán un draw dead/proyecto sin futuro).
Omaha es un juego con márgenes amplios; Holdem es más de márgenes pequeños. Los juegos Omaha de límite bajo son los más fáciles de ganar si juegas correctamente. La mayor parte de los jugadores carece de la habilidad, o lo que es más importante, del deseo de jugar como debe ser en juegos Omaha de límite bajo. Si juegas para ganar, probablemente éste sean los juegos indicados, ya que salen más baratos (menos presupuesto), dan más beneficios (más porcentaje de ganancia por hora) y hace que los jugadores más débiles jueguen mucho peor.
Así que, para los jugadores menos experimentados, se dan varias contradicciones a la hora de trabajar este tema. El Omaha es un estupendo juego para buenos jugadores, pero la mayor parte de los novatos no son buenos. La buena noticia es que es muy sencillo enseñar a cualquiera a jugar al Omaha mucho-mejor-que-la-media, y en esta web, podrás encontrar muchos consejos para mejorar tu práctica en el póker Omaha.
La suerte... Ya que el énfasis en la naturaleza matemática y alejada del azar del juego mencionado es lo importante, mencionaré unas cuantas cosas sobre la suerte en el Omaha. Cualquier juego de póker tiene que ver con la suerte. Omaha es la variante más directamente matemática dentro del póker; muy poco azar, mucha información adqurida. Así que, cuando alguien hace un milagroso one-outer (jugada que sólo se puede ganar con una carta en concreto de la baraja) con el river, algunos pensarán (de forma equivocada) que el Omaha es un juego que requiere muchísima suerte, cuando lo cierto es precisamente lo contrario. El Omaha es un poco como la ruleta; si apuestas a todos los números excepto a uno, cuando sale el número al que no has apostado será que has tenido muy mala suerte. Pero supongamos que la persona que apostó a ese número puso en él tanto dinero como tú; si tú tenías 36 oportunidades de ganar, él tenía una, jugando por el mismo premio. ¡El resultado del juego, a la larga, no vendrá determinado por la suerte con toda seguridad! Aplastarás a tu contrincante más tarde o más temprano; cuando él tenga suerte, tendrá muchísima, pero eso estará bien para ti siempre que siga haciendo la misma apuesta una y otra vez.
Holdem tiene mucho más que ver con la suerte que el Omaha (o el Stud). Por eso es el juego más popular. Los jugadores malos pueden sacar más partido y durante más tiempo. Ganar al Holdem es cuestión de hacer explotar márgenes mínimos muy a menudo; ganar al Omaha es cosa de reventar márgenes enormes, en menos ocasiones.

